En el mundo empresarial, muchas ideas mueren antes de nacer. No por falta de necesidad, ni por mala ejecución, sino porque los números no acompañan.
Este caso puede ser útil para quienes están pensando en lanzar un producto físico o industrial, y se enfrentan a la diferencia entre tener una buena idea… y tener un negocio viable.
Aquí comparto una experiencia real que viví en primera persona, y lo que aprendí al no poder llevarla adelante.
Situación inicial
Uso moto desde hace años. Por practicidad y por filosofía.
Pero hay un elemento molesto con el que todos los moteros lidiamos: el casco.
Llevarlo encima cuando bajas de la moto es un engorro. Y el top case, aunque práctico, es feo, genera turbulencias, y es fácil de forzar.
Un día, al volver de Madrid, encontré mi moto delante de la estación de Sants… sin casco. Me lo habían robado del top case.
Esa noche me hice la pregunta que desencadenó todo:
¿De verdad no hay una solución mejor?
Desarrollo del producto
Inspirado en el sistema de plegado de las tiendas de campaña automontables, diseñé un compartimento que permanecía plano cuando no se usaba y se desplegaba únicamente para guardar el casco.
Incorporé:
- Fijación trasera a la moto
- Cable de acero trenzado por la mentonera
- Alarma sonora antirrobo
- (Y como extra innecesario, un geolocalizador)
Lo llamé Kobe, que significa “tortuga” en swahili, por su forma compacta y resistente.
Patenté el modelo, fabriqué prototipos funcionales y conseguí varios acuerdos de preventa.
El obstáculo
El producto gustaba. Resolvíamos un problema real.
Pero fabricar localmente era inviable por costes. Y en ese momento, no tenía acceso a producción internacional en condiciones competitivas.
Resultado:
- No podíamos bajar el precio
- El margen era inexistente
- La industrialización se detenía
Conclusión: la idea era buena. El negocio, no.
Aprendizajes clave
Este intento no salió, pero me dejó lecciones valiosas que hoy aplico cada día:
- No añadas más tecnología de la necesaria.
El extra del geolocalizador no aportaba valor real. Solo encarecía el producto. - El margen tiene que existir desde el día uno.
Si necesitas vender muy caro para cubrir costes, no tienes un producto escalable. - Una sola solución no es una empresa.
Un producto aislado es frágil. Si no puedes construir gama, acabarás como proveedor de otro.
¿Y tú?
¿Estás valorando lanzar un producto físico o industrial?
¿Tienes una idea sobre la mesa y no sabes si es viable?
Si quieres contrastarla con alguien que ya ha pasado por ahí, escríbeme.
Quizá no te diga lo que quieres oír, pero sí lo que necesitas pensar antes de avanzar.