Siempre me ha hecho gracia ese perfil que aparece en redes diciendo que ha descubierto el secreto para hacerse millonario… y que ahora quiere contártelo.
Vamos a ser claros: si alguien ha conseguido ser millonario de verdad, ¿para qué demonios iba a gastar tiempo explicándolo en Instagram o TikTok?
Si tienes el dinero y la vida que querías, lo lógico es disfrutarla, no dar charlas gratuitas en redes sociales.
El truco que no es truco
Cuando alguien te vende “el método” o “la fórmula” para hacerse rico, el verdadero negocio no es el que le hizo rico a él.
El verdadero negocio eres tú. Tú comprando su curso, su mentoría o su fórmula mágica.
El truco, simplemente, no existe. Y si existiera, no estaría empaquetado en un reel de 30 segundos.
Éxito enlatado
El éxito que se grita demasiado casi siempre es más ruido que realidad.
La gente que realmente ha construido algo sólido suele estar demasiado ocupada gestionándolo como para montar una masterclass diaria en TikTok.
Creer que alguien te va a regalar la receta de la riqueza en un vídeo viral es como creer que puedes ponerte en forma viendo rutinas en YouTube sin moverte del sofá.
Lo que sí funciona
No hay fórmulas milagrosas. Hay trabajo, criterio, paciencia y, sí, un poco de suerte.
Lo demás es marketing.
Así que la próxima vez que veas a alguien prometiendo millones en un minuto, recuerda: si el secreto fuera real, no estaría en venta.