Muchos libros hablan del éxito. Pocos hablan de lo que pasa cuando todo va bien… y no sabes qué hacer con eso.
Yo quería escribir sobre eso. Sobre los momentos donde el ego se cruza con el miedo.
Donde te toca tomar decisiones sin tener el mapa completo.
Donde no hay nadie a quien preguntarle, y lo que no decides… también cuenta.
Por qué lo escribí
Este no es un libro de autoayuda, ni una guía de pasos a seguir, ni un ejercicio de vanidad intelectual.
Es un libro escrito desde la experiencia de más de veinte años acompañando a empresarios, inversores y emprendedores en decisiones reales, con consecuencias reales, en contextos reales.
Gente que no tiene tiempo para teorías y que muchas veces carga con el peso de liderar sin poder compartirlo.
Quería que fuese un libro sincero. Sin fórmulas mágicas, sin promesas, sin necesidad de parecer infalible.
Solo texto directo, honesto y útil. Textos breves que no siguen un orden rígido, porque cada lector necesita leer lo que le resuena, en el momento que le resuena.
Lo importante no es que lo leas de principio a fin, sino que encuentres una frase, una idea o una imagen que te haga parar y mirar distinto.
No son grandes teorías. Son textos cortos, reales
No encontrarás grandes teorías ni capítulos eternos.
Lo que encontrarás son dilemas, contradicciones, decisiones incómodas… y alguna que otra historia que probablemente no se cuenta en las presentaciones de PowerPoint.
Es un libro para leer con calma. No porque sea complejo, sino porque está pensado para acompañar, no para impresionar.
¿Para quién es?
Este libro no es para todo el mundo.
Si crees que todo lo que te pasa es culpa de los demás, si buscas certezas cómodas y un sueldo fijo sin complicaciones, Sin miedo a ganar no es para ti.
Pero si alguna vez te has cuestionado algo de lo que haces, si has emprendido, liderado, invertido o tomado decisiones que pesan, puede que sí.
Y si sientes que hay cosas que nadie dice, que hay conversaciones pendientes, probablemente este libro te resuene.
No promete respuestas fáciles, pero tal vez te ayude a mirar distinto.
Y eso, a veces, ya es suficiente.